• Ana

Itinerante: La Ciudad de México (Parte 1)


Andando. Así conocí el DF, cuando tras vivir en la provincia la ciudad me parecía una enormidad.

Hoy no estoy en la gran capital, pero reproduzco mentalmente mis paseos para recordar la ciudad que me vio nacer. Estoy tratando de revivir mi sentimiento de la Ciudad de México. No es como otra ciudad; la conozco desde hace tiempo y cada momento de mi vida en ella lo he vivido de distinta manera. Primero el DF me parecía demasiado intenso, cada vez que lo visitaba me cansaba demasiado y sentía que necesitaba dormir días para recuperar la energía tras visitar la capital. Siempre era un alivio regresar a mi pueblito divino con su aire fresco y sus montañas, con su temperatura perfecta y su energía pacífica. Creo que nunca entendí a la Ciudad de México hasta que la viví.

“Leer una ciudad, particularmente aquella en que nacimos, es acto de amor y conocimiento; creatura cambiante, imprevista, letal y dadivosa, al descifrar sus signos no sabemos si luego de semejante atrevimiento, algún día llegaremos a saberla, cuestionarla, rechazarla o amarla contra todo”. -Vicente Quirarte

Me dedicaba a pasar mis domingos recorriendo desde la Estela de la Luz hasta la Alameda por el Paseo de la Reforma. Podía visitar en el trayecto las exposiciones en el Museo Tamayo, en el de Arte Moderno, y en el Franz Mayer. Podía sentir el aire fresco en mi rostro cuando le ponía más energía a mis patines, esquivando a los turistas y familias que se paseaban en bicicleta y entorpecían la calle de Madero. Era una verdadera travesía. Los patines y la organización de la ciudad de México en domingo me permitieron perderle el miedo a la gigante y caótica ciudad. Recorrer el Paseo de la Reforma desde la fuente de petróleos hasta Bellas Artes también me ayudó a entender las distancias que muchas veces en un auto se distorsionan.

Los patines se volvieron mis aliados en el recorrido de la ciudad, aunque muchas veces significara uno que otro tropezón por las calles del centro, empedradas e irregulares. Pero el otro aliado fue el Metrobús. A pesar de la excelente ruta del Metrobús y del Metro en la Ciudad de México que beneficia a los godines y al público en general, era una verdadera odisea abordarlo en horas pico, lo que me obligaba a preferir disfrutar del pavimento y perder la misma hora caminando desde la San Rafael hasta la Condesa, o desde Colonia del Valle hasta Coyoacán. La primera ruta, atravesando las vecindades, el Monumento a la Madre, Reforma con sus manifestaciones y la Zona rosa, lo que me brindaba un panorama actualizado de la sociedad mexicana; mientras que la segunda era más bien un deleite estético disfrutado gracias a mis pies. Las callecitas de Coyoacán, las piedras, los arboles frescos de los Viveros, callecitas con nombres tiernos como “Truenecito” o "Caballo calco", portones enormes de madera, y terminar el recorrido con los manjares: un pozole estilo Michoacán o una tostada en el mercado, y un café de Marabunta.

Aprendí a entender la ciudad perdiéndome en la Colonia Roma, en el circuito de Ámsterdam (una y otra vez), buscando casa en la Escandón y en la Nápoles. Entendí sus distancias en 8 rueditas y además la conocí a través del tiempo con los textos que mi papá escribe de vez en cuando recordando sus propias vivencias de la Ciudad. A la Ciudad de México -como ahora se llama oficialmente- es difícil describirla en una entrada para un Blog. No sólo por su tamaño y su caos, sino porque es una ciudad demasiado viva que cambia con cada evento, programa gubernamental, desarrollo, diseño arquitectónico y progreso en infraestructura muchas veces erróneo y mal planeado. Pero a pesar de su urbanización desmesurada, que ha acaparado pueblos vecinos convirtiéndolos en colonias, esta Ciudad es magnífica y encantadora. Ahora no me cansa y más bien me llena de color y de vida, de estrés y de una cotizada agenda cultural. Aún sigo volviendo a mi pueblito, que se mantiene firme en sus montañas para tener un descanso del smog y de las manecillas del reloj.

#A #Mexico #walk #projects #urbanisation #maps

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